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26 enero, 2026

¿La tablet es el mejor amigo de tu hijo?

Uso de pantallas en niños

La escena se repite en muchas casas: el niño está tranquilo, concentrado y en silencio… con una tablet entre las manos. Para muchos padres, es una solución práctica, pues permite trabajar, cocinar o simplemente tener unos minutos de calma. Sin embargo, cuando el uso de pantallas deja de ser un apoyo ocasional y se convierte en la principal compañía, algo empieza a desordenarse.

El exceso de pantallas no solo afecta la vista. También puede alterar el sueño, el estado de ánimo, la capacidad de concentración e incluso la forma en que niños y adolescentes se relacionan con el mundo.

Uso de pantallas en niños: ¿cuántas horas son recomendables según la edad?

No se trata de demonizar la tecnología, sino de establecer límites saludables. Especialistas en salud infantil coinciden en que el uso de pantallas en niños debe adaptarse a cada etapa de desarrollo:

  • Menores de 2 años: evitar la exposición a pantallas, salvo videollamadas familiares breves y supervisadas. A esta edad, el cerebro necesita juego físico y contacto humano.
  • Niños de 2 a 4 años: máximo 1 hora al día, con contenido educativo y siempre acompañados por un adulto.
  • Niños de 5 a 12 años: hasta 2 horas diarias de uso recreativo, con supervisión del contenido y evitando pantallas antes de dormir.
  • Adolescentes de 13 a 18 años: entre 2 y 3 horas al día, priorizando horarios diurnos y reduciendo el uso nocturno.

¿Qué pasa cuando el uso se desborda?

Cuando el uso de pantallas en niños ocupa demasiado espacio en el día a día, pueden aparecer señales que conviene no ignorar:

  • Problemas de sueño: dificultad para conciliar el sueño o despertares nocturnos frecuentes.
  • Irritabilidad y cambios de ánimo: enojo, frustración o ansiedad cuando se limita el uso.
  • Dificultades de concentración: menor atención en clases o tareas.
  • Aislamiento social: menos ganas de jugar, conversar o compartir con otros.
  • Bajo rendimiento escolar: cansancio y desmotivación.

¿Cómo crear hábitos digitales más saludables?

No hace falta prohibirlo todo. A veces, pequeños cambios hacen una gran diferencia:

  • Establecer horarios claros para el uso de pantallas.
  • Mantener zonas libres de dispositivos, como el dormitorio y el comedor.
  • Evitar pantallas al menos una hora antes de dormir.
  • Compartir actividades sin tecnología: juegos, paseos, lectura o deporte.
  • Acompañar y conversar sobre lo que ven y juegan en línea.

Recuerda que el ejemplo también cuenta y los niños aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice.

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