Ves a una cucaracha cruzar la cocina a toda velocidad y piensas: “Bueno, es verano, pasa”. La eliminas, limpias rápido y sigues con tu día. Pero en muchos casos, las plagas en el hogar no empiezan con una invasión evidente, sino con una señal pequeña que solemos minimizar. Esa cucaracha no estaba sola: era el aviso de que algo más grande recién estaba comenzando.
Con el calor y la humedad, el verano se convierte en la temporada alta de las plagas en el hogar. Las condiciones son perfectas para que insectos y roedores se reproduzcan rápido, busquen refugio y se instalen cómodamente en casas y departamentos.
¿Por qué en verano aparecen más plagas en el hogar?
Las altas temperaturas aceleran los ciclos de reproducción y la humedad facilita que encuentren agua y alimento sin mucho esfuerzo. Si a eso le sumamos restos de comida, pequeñas fugas o rincones poco ventilados, el escenario está servido. En esta época, las plagas en el hogar más comunes suelen ser:
- Zancudos: se reproducen en agua estancada y, además de ser molestos, pueden transmitir enfermedades como dengue o zika. Un balde olvidado o una maceta con agua basta para atraerlos.
- Cucarachas: amantes del calor y la humedad. Contaminan alimentos y superficies, y pueden propagar bacterias que afectan la salud.
- Hormigas: invaden cocinas y despensas en busca de comida. Algunas especies incluso pueden dañar estructuras de madera.
- Ratas y ratones: buscan refugio dentro de las casas para encontrar agua y alimento. Dañan cables, paredes y pueden transmitir enfermedades graves.
Cuando una plaga deja de ser solo una molestia
Más allá del “asco” o la incomodidad, las plagas en el hogar pueden generar problemas como contaminación de alimentos; enfermedades en mascotas; riesgos para la salud; daños en instalaciones eléctricas, muebles y estructuras; gastos imprevistos en reparaciones y control especializado. Lo que empieza como algo pequeño puede terminar siendo un problema caro y estresante. Algunas medidas básicas que te pueden ayudar son:
- Mantener la casa limpia y sin restos de comida.
- Reparar fugas de agua y controlar la humedad.
- Sellar grietas, rendijas y posibles puntos de ingreso.
- Ventilar los ambientes y evitar el desorden excesivo.
Y cuando una plaga ya provoca daños o genera una emergencia en casa, contar con un seguro de hogar puede marcar la diferencia. Muchos seguros incluyen asistencias domiciliarias, orientación técnica y cobertura ante daños derivados de este tipo de problemas.
Proteger tu casa de las plagas no es solo una cuestión de limpieza: es cuidar tu tranquilidad. Más que un gasto, es una forma inteligente de prevenir dolores de cabeza.
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