María Luisa, 30 años, San Isidro
María Luisa, te entiendo perfecto. Cuando yo pedí mi primer crédito también me pregunté por qué, además de la cuota, tenía que pagar un seguro de desgravamen. En ese momento no había muchas explicaciones: venía “en el paquete” y listo. Con los años, la experiencia y varias historias encima, entendí para qué servía… y también vi cómo la ley cambió.
Entonces, ¿por qué te piden un seguro de desgravamen?
El seguro de desgravamen existe para responder una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿qué pasa con la deuda si el titular del crédito fallece o queda con invalidez total y permanente? Con este seguro, la respuesta es clara y tranquilizadora: la aseguradora paga el saldo pendiente del crédito y tu familia no hereda la deuda. Es decir, tu casa, tus ahorros o cualquier bien que dejes no se usan para pagarle al banco. El seguro se encarga de ello.
¿Qué cambió con la ley?
Antes, el seguro de desgravamen era prácticamente obligatorio en casi todos los créditos: personales, vehiculares, tarjetas de crédito e hipotecarios. Con los cambios recientes en la normativa, eso ya no es así. Hoy el seguro de desgravamen es obligatorio solo en los créditos hipotecarios. En créditos de consumo, vehiculares o personales, ahora es opcional.
¿Y si no existiera el seguro?
Si una persona fallece sin seguro de desgravamen:
- La deuda no desaparece.
- No se cobra directamente a los familiares.
- Pero sí se paga con los bienes que deje en herencia.
Eso significa que una casa, un auto o ahorros podrían usarse para cubrir el crédito pendiente. Justo lo que muchas familias quieren evitar.
Si vas a comprar una casa con crédito hipotecario, el seguro de desgravamen no es solo un requisito, es una red de seguridad. Es la diferencia entre dejarle a tu familia un hogar o un problema.
A veces uno lo ve como un gasto más en la cuota. Yo también lo vi así. Hasta que entendí que, en realidad, es una forma silenciosa de cuidar a los que más quieres, incluso cuando ya no estás.