Saliste “solo un ratito” a comprar algo, a caminar por la playa, o a esperar el bus sin una gorra ni una botella de agua para enfrentar el intenso calor. Al inicio no pasó nada… hasta que apareció el mareo, la cabeza empezó a latir y todo se volvió confuso. Un golpe de calor no siempre avisa y, cuando el cuerpo dice basta, lo hace en serio.
En verano, las altas temperaturas no solo incomodan: pueden convertirse en un riesgo real para la salud. La deshidratación y el golpe de calor avanzan rápido y afectan con mayor frecuencia a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Señales de alerta de un posible golpe de calor
El golpe de calor ocurre cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura y esta se eleva peligrosamente. Puede aparecer tras una exposición prolongada al sol, actividad física intensa con calor o simplemente por no hidratarse lo suficiente. Reconocer los siguientes síntomas a tiempo puede marcar la diferencia:
- Mareos o sensación de desmayo.
- Falta de estabilidad, debilidad repentina o visión borrosa.
- Dolor de cabeza intenso y persistente.
- Confusión o desorientación.
- Piel muy caliente, enrojecida o seca.
- Náuseas o vómitos.
¿Qué hacer si sientes estos síntomas?
El golpe de calor es una emergencia médica y requiere atención inmediata. Actuar rápido es clave:
- Colócate en un lugar fresco y con sombra.
- Afloja la ropa y ventila el cuerpo.
- Toma agua si estás consciente.
- Aplica paños fríos en cuello, axilas e ingles.
- Busca atención médica inmediata, sobre todo si hay confusión o pérdida de conciencia.
Identifica los síntomas del golpe de calor a tiempo y actúa rápido para evitar complicaciones. Ten presente que contar con un seguro de salud permite acceder sin demoras a atención médica, evaluaciones y tratamiento oportuno, justo cuando el reloj corre en contra.
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