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25 marzo, 2026

Pensaste que el Papanicolaou podía esperar

Mujer haciéndose chequeo por cáncer de cuello uterino

A veces pasa así: te acuerdas del examen ginecológico justo cuando estás saliendo al trabajo, cuando tienes mil cosas pendientes o cuando piensas: “lo hago el próximo mes”. Y el próximo mes se vuelve el siguiente… y así pasan los años. El problema es que enfermedades como el cáncer de cuello uterino suelen avanzar en silencio. En muchos casos no presentan síntomas al inicio, y cuando aparecen las señales, la enfermedad puede estar más avanzada.

Cáncer de cuello uterino: mitos que conviene dejar atrás

Uno de los más comunes es pensar que solo afecta a mujeres mayores. La realidad es que puede presentarse en distintas etapas de la vida, especialmente cuando no se realizan chequeos preventivos.

Otro mito frecuente es creer que, si no hay síntomas, no hay problema. Sin embargo, en sus primeras etapas esta enfermedad puede no provocar molestias. Por eso muchas mujeres no saben que existen cambios celulares hasta que se realizan un examen.

También se escucha que el Papanicolaou solo es necesario cuando hay molestias. En realidad, ocurre lo contrario: el examen se realiza justamente para detectar alteraciones antes de que aparezcan síntomas.

Señales de alerta que no deben ignorarse

Cuando el cáncer de cuello uterino avanza, pueden aparecer algunos síntomas que requieren consulta médica. Entre los más frecuentes están el sangrado vaginal inusual, dolor pélvico persistente, sangrado después de las relaciones sexuales o flujo vaginal anormal.

La buena noticia es que el cáncer de cuello uterino es uno de los tipos de cáncer más prevenibles cuando se detecta de manera temprana. El Papanicolaou permite identificar cambios en las células del cuello uterino antes de que se conviertan en cáncer. Por otro lado, la prueba de VPH detecta la presencia del virus asociado a la mayoría de los casos de esta enfermedad.

Además de los controles ginecológicos periódicos, existen otras medidas que ayudan a reducir el riesgo, como la vacunación contra el VPH, el uso de preservativo y la atención oportuna ante síntomas inusuales.

Contar con un seguro oncológico puede acompañarte desde el diagnóstico, facilitando el acceso a evaluaciones, tratamientos y seguimiento médico cuando más se necesita.

Cuando se trata de salud, el mejor momento para un chequeo no es “después”; es ahora.

Aprende más sobre el cáncer de cuello uterino en www.dimequetienesseguro.com

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