Tu hijo llega del colegio con fiebre, dice que le duele la garganta y no quiere comer. Horas después aparecen ampollitas en las manos o pequeñas llagas en la boca. Y entonces empiezan los mensajes en el chat de padres: “¿También les pasó?”, “en el salón hay varios casos”, “¿será el virus Coxsackie?”.
La enfermedad manos, pies y boca viene generando preocupación en distintos colegios debido al aumento de casos registrados en las últimas semanas. Solo en Lima Metropolitana ya se reportaron decenas de contagios en instituciones educativas, mientras que algunas aulas han tenido que pasar temporalmente a clases virtuales para evitar más propagación.
¿Qué es la enfermedad manos, pies y boca?
Se trata de una infección causada principalmente por el virus Coxsackie. Afecta sobre todo a niños pequeños y suele aparecer con más frecuencia entre marzo y junio. Este es un virus altamente contagioso y se transmite con mucha facilidad entre niños, especialmente en nidos y colegios.
El contagio ocurre por contacto directo con saliva, secreciones, heces, superficies contaminadas o el líquido de las ampollas. Por eso, espacios como aulas, juguetes compartidos, mesas o útiles escolares facilitan su propagación.
Síntomas de la enfermedad manos, pies y boca
Los síntomas suelen aparecer pocos días después del contagio y pueden durar entre siete y diez días. Los más comunes son:
- Fiebre y malestar general. El niño puede sentirse cansado, irritable o sin ganas de jugar.
- Dolor de garganta. A veces aparece antes que las lesiones visibles.
- Llagas en la boca. Pueden causar dolor al comer o tomar líquidos.
- Ampollas o erupciones en manos y pies. Son uno de los signos más característicos de la enfermedad.
- Falta de apetito. Debido a las molestias en la boca y el malestar general.
¿Cómo prevenir el contagio?
La buena noticia es que varias medidas simples ayudan muchísimo a reducir el riesgo de contagio. ¡Toma nota!
- Lavado frecuente de manos durante al menos 20 segundos.
- Desinfectar juguetes, mesas y superficies de contacto frecuente.
- Enseñar a los niños a cubrirse con el antebrazo al toser o estornudar.
- Ventilar aulas y habitaciones.
- Evitar compartir cubiertos, vasos o utensilios.
- No enviar al niño al colegio si presenta síntomas.
Además, especialistas recomiendan evitar la automedicación y priorizar la hidratación del menor mientras dura la enfermedad.
Si bien la enfermedad manos, pies y boca suele ser leve y autolimitado, siempre es importante acudir a un establecimiento de salud si el niño presenta fiebre persistente, dificultad para hidratarse, decaimiento intenso o síntomas que empeoran.
En momentos como este, muchos padres vuelven a recordar algo que aprendimos durante la pandemia: el lavado de manos, la limpieza y actuar a tiempo sí hacen diferencia.
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