Tener personas cerca no siempre significa sentirse acompañado. Puedes estar en una reunión con amigos, compartir la mesa con tu familia o pasar todo el día conversando con compañeros de trabajo y, aun así, sentirte desconectado de los demás.
Esa experiencia puede relacionarse con la soledad emocional, una sensación de desconexión que puede aparecer incluso cuando tenemos personas a nuestro alrededor. Pero no es lo mismo estar solo, sentirse solo o estar socialmente aislado. Entender estas diferencias puede ayudarte a identificar qué está pasando contigo o con alguien cercano.
¿Qué es la soledad emocional?
La soledad es una experiencia subjetiva. La OMS la define como un sentimiento doloroso que aparece cuando existe una diferencia entre las conexiones sociales que tienes y las que deseas o necesitas.
Por eso, puedes sentirte solo incluso estando acompañado. La soledad emocional se relaciona con esa sensación de no tener vínculos suficientemente cercanos o significativos, aunque tengas familiares, amigos, compañeros de trabajo u otras personas a tu alrededor.
No depende únicamente de cuántas personas forman parte de tu vida, sino también de cómo percibes tus relaciones y la conexión que tienes con ellas.
¿Estar solo significa sentirse solo?
No necesariamente. Estar solo describe una situación: no hay otras personas físicamente contigo. Puedes elegir pasar un tiempo a solas y sentirte bien con ello. Disfrutar de tu propio espacio no significa que estés experimentando soledad.
Sentirse solo, en cambio, es una experiencia subjetiva. Puede aparecer cuando percibes que las conexiones que tienes no son las que necesitas o deseas.
El aislamiento social es diferente. Se refiere a una falta objetiva de conexiones sociales suficientes, es decir, tener pocas relaciones, interacciones o vínculos con otras personas.
Por eso, una persona puede vivir sola y no sentirse sola. Otra puede tener muchas personas alrededor y experimentar una profunda sensación de desconexión emocional.
¿Cómo se relacionan la soledad emocional y la salud mental?
Hablar de soledad también es hablar de bienestar. El informe de la Comisión de la OMS sobre Conexión Social señala que 1 de cada 6 personas en el mundo experimenta soledad. La situación es especialmente frecuente entre adolescentes y adultos jóvenes.
La OMS también señala que la soledad emocional y el aislamiento social pueden aumentar el riesgo de problemas de salud física y mental, mientras que las conexiones sociales de calidad pueden favorecer una mejor salud y una vida más larga.
Esto no significa que sentirte solo ocasionalmente sea señal de un problema de salud mental. La soledad forma parte de la experiencia humana y puede aparecer en diferentes momentos de la vida.
La señal para prestar mayor atención aparece cuando esa sensación se vuelve persistente, afecta tu bienestar o empieza a interferir con tu vida cotidiana.
¿Cuáles son las señales de soledad emocional?
Sentirse solo ocasionalmente no significa necesariamente que estés atravesando un problema. Sin embargo, algunas experiencias pueden indicar que tu desconexión está empezando a afectar tu bienestar:
- Sentir que no tienes con quién hablar de lo que te pasa.
- Sentirte desconectado incluso cuando estás con otras personas.
- Tener la sensación de que nadie te comprende realmente.
- Dejar de buscar contacto con familiares, amigos o personas cercanas.
- Sentir que tus relaciones no son significativas o no responden a lo que necesitas.
- Perder interés en actividades que antes disfrutabas.
- Experimentar tristeza, ansiedad o malestar de manera frecuente.
Ninguna de estas señales, por sí sola, significa que una persona tenga un problema de salud mental. Pero si el malestar persiste o empieza a afectar tu vida diaria, puede ser un buen momento para buscar apoyo.
¿Qué puedes hacer si te sientes solo aunque estés acompañado?
No siempre necesitas hacer un cambio enorme. La conexión social también puede construirse a través de acciones pequeñas y cotidianas: comunicarte con un amigo, guardar el teléfono durante una conversación para estar realmente presente, saludar a un vecino, participar en un grupo local o involucrarte en actividades de voluntariado.
También puedes empezar por algo más sencillo:
- Escribe a alguien. No tienes que esperar a tener un gran problema para buscar a una persona con la que tengas confianza.
- Recupera un espacio compartido. Una comida, una caminata, practicar un deporte o retomar una actividad que disfrutabas con otras personas puede ayudarte a recuperar el contacto.
- Habla de cómo te sientes. Decir “me estoy sintiendo solo” puede resultar difícil, pero ponerle palabras a lo que ocurre puede ser el primer paso para pedir apoyo.
- Busca ayuda si la necesitas. Si la sensación de soledad es persistente, está afectando tu estado de ánimo o interfiere con tu vida cotidiana, conversar con un profesional de salud mental puede ayudarte a entender lo que estás viviendo y encontrar herramientas para afrontarlo.
Estar acompañado no siempre significa sentirse conectado
Puedes tener cientos de contactos, conversar todos los días y aun así necesitar vínculos más significativos. Del mismo modo, puedes disfrutar de estar solo sin que eso signifique que estés aislado.
La conexión social tiene que ver con cómo nos relacionamos, el apoyo que recibimos y la calidad de nuestros vínculos. Prestar atención a cómo te sientes y buscar apoyo cuando lo necesitas también es una forma de cuidar tu salud mental.
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