|
07 enero, 2026

Sol, tráfico y frenos recalentados

Auto con motor recalentado camino a viaje a la playa

Sales temprano de viaje a la playa, el tanque está lleno, las llantas se ven bien, llevas bloqueador, música y ganas de meterte al mar. Todo parece bajo control. Y con eso, muchos sienten que ya hicieron lo suficiente para viajar tranquilos.

Pero la carretera tiene otros planes. Porque, aunque revises lo básico, siempre estás expuesto a esos imprevistos o fallas cotidianas que aparecen cuando menos los esperas.

Los errores más comunes al manejar rumbo a la playa

  1. Exceso de velocidad. Las carreteras largas y rectas “invitan” a acelerar. El apuro por llegar temprano o evitar el tráfico crea una falsa sensación de control. El problema es que, a mayor velocidad, tienes menos tiempo para reaccionar y la distancia de frenado aumenta, sobre todo cuando el auto va cargado con maletas, pasajeros o tablas. Bajar un poco el ritmo puede ser la diferencia entre un susto y un accidente.
  2. Llantas mal infladas o desgastadas. Muchos no revisan la presión antes de salir o lo hacen a última hora. Con el calor, las llantas en mal estado pueden reventar en plena carretera, afectar la estabilidad del auto o aumentar el consumo de combustible. Un chequeo rápido evita más de un dolor de cabeza.
  3. Frenos recalentados. Tráfico pesado, bajadas largas, frenos con mantenimiento pendiente o exceso de peso hacen que el sistema se sobrecaliente. El olor a quemado, vibraciones al frenar o un pedal menos sensible son señales claras de alerta. En ese caso, lo mejor es detenerse en un lugar seguro y dejar que todo se enfríe antes de seguir.
  4. Cansancio y sueño al volante. “Es solo una hora”, “llego rápido” o “salí de madrugada” son frases comunes antes de un error grave. La fatiga reduce reflejos y puede provocar microsueños de segundos que, en carretera, son suficientes para causar un accidente. Si el cuerpo pide pausa, hay que escuchar.

Antes del viaje a la playa, un checklist que sí importa

Más allá de la gasolina, vale la pena revisar presión y estado de llantas, niveles de agua y aceite, frenos y luces, y tener los documentos en regla. Son minutos que pueden ahorrarte horas varado en la vía. Aunque conducir con cuidado reduce riesgos, no los elimina por completo. Un desperfecto mecánico, un choque leve o una falla inesperada pueden pasarle a cualquiera, incluso al más precavido.

Por eso, el seguro vehicular es un gran aliado en carretera. Ante un imprevisto, puede cubrir grúa, auxilio mecánico, remolque y daños a terceros cuando más lo necesitas. No evita que algo pase, pero sí evita que el problema se vuelva más grande.

El viaje a la playa debería terminar con arena en los pies y no con estrés en la carretera. Estar preparado también es parte del plan.

Revisa más tips para un viaje seguro en carretera en www.dimequetienesseguro.com

Logo Apeseg
¿Quieres saber más de APESEG?