Decides “comer más saludable”: empiezas a agregar palta al desayuno, granola al yogur, un puñado de frutos secos entre comidas y un jugo natural para acompañar el almuerzo. Todo suena perfecto con alimentos naturales, nutritivos y recomendados en muchas dietas.
El problema aparece cuando asumimos que, por ser saludables, pueden consumirse sin límites. Y la verdad es que incluso los alimentos más beneficiosos pueden generar efectos negativos si se consumen en exceso. Cuando se trata de comer saludable, no solo importa qué comes, sino también cuánto.
Comer saludable también implica moderación
Muchos productos considerados “buenos para la salud” aportan vitaminas, fibra o grasas saludables. Pero también contienen calorías, azúcares naturales o grasas que, en grandes cantidades, pueden afectar el organismo.
- Palta. Es una excelente fuente de grasas saludables, vitaminas y fibra. Sin embargo, también tiene un alto contenido calórico. Consumirla en grandes cantidades todos los días puede favorecer el aumento de peso.
- Frutos secos. Almendras, nueces o maní aportan proteínas, minerales y grasas buenas. Pero también son muy energéticos. Un pequeño puñado suele ser suficiente; comer grandes porciones puede aportar más calorías de las que el cuerpo necesita.
- Granola. Suele asociarse con desayunos saludables por su aporte de fibra y energía. El detalle es que muchas versiones comerciales contienen azúcares añadidos y aceites, lo que puede aumentar rápidamente el consumo calórico.
- Frutas. Son esenciales en una dieta equilibrada por su contenido de vitaminas, minerales y fibra. Pero incluso las frutas contienen fructosa, un tipo de azúcar natural. Consumirlas en exceso puede provocar molestias digestivas o aportar más azúcar de la necesaria.
Señales de que algo no está equilibrado
Cuando la alimentación pierde balance, el cuerpo suele dar algunas pistas. Entre las más comunes están el aumento de peso inesperado, molestias digestivas frecuentes, sensación constante de pesadez o cambios en los niveles de glucosa o colesterol.
Cada organismo es distinto. Lo que para una persona puede ser una porción adecuada, para otra puede no serlo. Por eso los chequeos médicos y la orientación nutricional cumplen un papel importante para mantener una alimentación equilibrada.
Elegir alimentos nutritivos es una gran decisión, pero incluso lo bueno necesita algo que nunca pasa de moda: moderación.
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