¿Entraste a una habitación y olvidaste qué ibas a buscar? ¿Pasas varios minutos buscando las llaves que hace un momento tenías en la mano? ¿O vuelves a leer el mismo párrafo porque tu mente estaba en otro lado? Tranquilo, a todos nos pasa de vez en cuando.
Sin embargo, cuando estos olvidos empiezan a ser más frecuentes, muchas personas se preguntan si se trata simplemente del estrés o si el cerebro está pidiendo un poco más de atención. La buena noticia es que, además de dormir bien y mantenerte activo, la alimentación también puede convertirse en una gran aliada para cuidar la memoria y proteger la salud cerebral con el paso de los años.
Tu cerebro también se alimenta
El cerebro trabaja las 24 horas del día. Controla nuestros movimientos, procesa emociones, almacena recuerdos y nos ayuda a tomar decisiones constantemente. Para realizar todas esas funciones necesita un suministro continuo de nutrientes que le permitan mantenerse en buen estado.
Cada vez existe más evidencia de que lo que ponemos en el plato también influye en el funcionamiento del cerebro. Una alimentación equilibrada, rica en grasas saludables, antioxidantes, vitaminas y minerales, puede favorecer la comunicación entre las neuronas, mejorar la concentración y contribuir a retrasar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.
¿Qué alimentos ayudan a cuidar la memoria?
No existe un alimento mágico que haga desaparecer los olvidos de un día para otro. Sin embargo, incorporar con frecuencia ciertos alimentos para la memoria puede ayudar a mantener un cerebro más saludable a largo plazo
- Pescados azules. Salmón, sardinas, caballa o arenque son ricos en omega-3, una grasa fundamental para el funcionamiento de las neuronas. Diversos especialistas recomiendan consumirlos al menos dos veces por semana.
- Frutos secos y semillas. Nueces, almendras, semillas de calabaza y de girasol aportan grasas saludables, vitamina E, zinc y vitaminas del complejo B, nutrientes que ayudan a proteger las células cerebrales y favorecen la concentración.
- Verduras de hoja verde. Espinaca, brócoli, col rizada y otras verduras similares contienen antioxidantes, folato y vitaminas que contribuyen a retrasar el deterioro cognitivo y favorecen el buen funcionamiento del sistema nervioso.
- Frutos rojas. Arándanos, fresas y moras destacan por su contenido de antioxidantes y flavonoides, compuestos que ayudan a proteger la memoria y mejorar el flujo sanguíneo hacia el cerebro.
- Otros grandes aliados. Los cereales integrales, los huevos, la palta, el aceite de oliva extra virgen y el chocolate negro con alto porcentaje de cacao también aportan nutrientes relacionados con una mejor función cerebral.
No todo depende de lo que comes
Aunque la alimentación tiene un papel importante, no es el único factor que influye en la salud del cerebro. Dormir entre siete y ocho horas, realizar actividad física con frecuencia, mantenerse hidratado y controlar el estrés también ayudan a mejorar la memoria y la capacidad de concentración.
Además, el cerebro agradece mantenerse activo. Leer, aprender algo nuevo, resolver crucigramas, tocar un instrumento o incluso cambiar pequeñas rutinas son formas sencillas de estimular las conexiones neuronales y mantener la mente en movimiento.
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